Por Federico Cánepa
Parece que ahora sí. Que este es el momento. Cuando amanece la segunda década del siglo XXI da la impresión que la fecha ha llegado.
Finalmente y después de mucho esperar todo parece indicar que el nombre de Juan Martín Del Potro llegará, más temprano que tarde, a la cima del ranking mundial. Hoy es el cinco, es cierto que le queda un largo camino por delante. Que encima de él están Andy Murray, Novak Djokovic, Rafa Nadal y el inmenso Roger Federer. Pero el lugar máximo de privilegio le guarda un lugar a su nombre.
Delpo parece preparado para ser campeón. Potencia descomunal. Interesante velocidad. Saque predominante. Golpes desequilibrantes y definitorios. Físico de estos días. Pero sobre todo, fortaleza mental. Esa que marca la diferencia entre los muy buenos jugadores y los grandes campeones. En el pasado 2009 ya ha dado más de una muestra de esta virtud y nada hace pensar que la tendencia se revierta. Todo lo contrario, más bien que se potenciará de aquí en más.
En el pasado nuestro país tuvo nombres, no muchos es cierto, que se codearon con la gloria máxima. El primero fue Guillermo Vilas, ha quien pese a ser reconocido por todos como el mejor la computadora le jugó una mala pasada y nunca lo ubicó en lo más alto del ranking. Del gran Willy para acá; Clec, Mancini, Coria y Nalbandian entre los varones o Gaby Sabatini entre las mujeres, en mayor o menor medida despertaron ilusiones.
Pero ninguno pudo concretar.¿Razones?. Varias. Repasemos: José Luis Cler vivió mucho tiempo a la sombra de Vilas, pero no por ello dejó de forjar una exitosa carrera con 25 títulos individuales que lo llevó hasta el 4 puesto allá por el 3 de agosto en 1981. Albero “Luli” Mancini dio todo de sí y vivió su momento de gloria cuando en el 89’ venció a Agassi, Becker para llegar al número 8. Pero varias lesiones y su limitación para jugar más allá del polvo de ladrillo le pusieron un techo a sus sueños. Después pasaron años y nombres, pero ninguno apuntaba a lo más alto.
Hasta que aparecieron Coria y Nalbandian. El otro Willy del tenis explotó primero. Parecía tenerlo todo. Ese sí era el indicado. Hasta él se hacía cargo. “Quiero ser el Nº1” repetía en más de una ocasión. Pero un doping por un complejo vitamínico contaminado en el que se comprobó nada tuvo que ver, un par de lesiones, decisiones equivocadas, jugaron su papel y la cabeza hizo clic. Explotó y quien llegó a número 3 del mundo, a ser el mejor de todos en polvo de ladrillo dijo basta. El caso de Nalbandian es opuesto al de Coria. Dueño de todos los golpes que un tenista quisiera tener. Capaz de tener en jaque y dominar al mismísimo Federer hasta la aparición de Nadal, en él fue su cabeza la que le puso un límite. Incapaz de concentrarse todo el año para vivir del tenis, su falta de regularidad le jugó una mala pasada y le cerró los caminos a la cima. En 2006 tras ganar el Masters en 2005 llegó a número 3 y tuvo su gran chance, pero dejó pasar el tren y ya no volvió a estar tan cerca de la cima. No vive para el tenis, y ese fue un escollo insalvable para llegar a lo más alto.
Entre las mujeres Gaby Sabatini estuvo muy cerca de la gloria. Fue 3 del mundo durante mucho tiempo pero le faltó poder dar el salto final hacia la cima.
Pero volvamos a quien si parece dará ese último brinco. Juan Martín Del Potro explotó en la segunda mitad de 2008. Ganó de manera consecutiva sus primeros cuatro títulos de ATP en Stuttgart, Kitzbühel, Los Ángeles y Washington, los dos primeros sobre polvo de ladrillo y los otros dos en cancha dura. Llegó al Us Open y alcanzó los cuartos de final donde cayó ante Andy Murray y puso fin a una racha de 23 victorias consecutivas. Fue pieza clave en la clasificación Argentina hacia la final de Copa Davis. Y clasificó para el Masters de dicha temporada. Era un anuncio, pero había que mantenerse. Quizás lo más difícil del deporte.
Y en el pasado 2009 no sólo logró eso sino que redobló apuestas. A lo largo de la temporada siguió sumando títulos. En los Masters 1000 nunca perdió antes de cuartos de final (a excepción de Montecarlo y Shangai, ya en el final del año). Los Grand Slam de Australia, llegó hasta cuartos, y Roland Garros, cayó en semi ante Federer, lo tuvieron como animador. Muy rara vez perdió ante jugadores de peor ranking que él. Le empezó a ganar a los cuatro fantásticos del ATP.
Pero sin dudas la mayor explosión. El gran golpe lo dio en la Gran Manzana. Quedarse con el título de campeón del Us Open y ante Roger Federer que parecía el dueño de Flushing Meadows (venía de ganar en 04’-05’-06’-07’ y 08’) lo marcó a fuego. A partir de ese momento, la Torre de Tandil pasó a sentarse en la mesa de los grandes. Se incorporó a la elite y se sumó al cuarteto galáctico.
Ahora ya no son tres los que pugnan por destronar al enorme Roger Federer (quien retornó a lo más alto tras un paso de Nadal por la cima). Sino que hay un invitado más. Un flaco que desde su tenis moderno llegó para quedarse y amenaza seriamente con permanecer muchos años y dar el salto final.
Con sólo 21 años recién cumplidos, Delpo ha logrado lo que muchos no consiguen en toda una carrera. Su Grand Slam no parece ser de esos que se ganan en dos semanas doradas o de ensueño. Su Mejor da la sensación que será el primero de varios más que vendrán.
El tiempo y los resultados dirán si finalmente se concreta. Pude que ocurra como que no pase. En el deporte, como en la vida, nunca se sabe que puede ocurrir. Pero más allá de eso, de algo hay que estar seguro. A priori, este Juan Martín Del Potro parece ser el indicado. Da todas la señales de estar preparado para que, por fin, Argentina tenga su primer número 1.
La inolvidable final del Us Open 2009 ante Federer
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1 comentarios:
del Potro tiene todo para ser el numero uno y más pero esta en el límite de dar el gran revés o que pegue en la red.Como muchos tenistas. Es un momento decisivo y depende mucho de la gente que lo rodee y lo sepa aconsejar.
Recién ayer me entere del blog por Twitter.
Suerte
Pablo Viscondi
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