¿A qué juega Newell's?

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por Gabriel Pennise

Dos partidos sin goles a favor, sin goles en contra. Las cuestiones numéricas son exclusivas de los resultadistas, pero en este caso puntual puedan dar una pauta concreta de las virtudes y defectos con las que convive el equipo de Roberto Sensini.

Si bien es prematuro para establecer un juicio de valor, alguna punta puede encontrarse. Defensivamente es un equipo sólido, y eso se notó principalmente con Independiente. El Rojo manejó mejor la pelota, fue dominador del juego, pero entre la soltura de los defensores para abortar los intentos de los múltiples jugadores con vocación ofensiva que puso el Tolo Gallego y Peratta, muy puntual para resolver los problemas mayores, el cero se mantuvo inamovible.

El mal está radicado de mitad de cancha hacia adelante. Y eso se notó mucho ante Emelec, dada la pasividad y precariedad del equipo ecuatoriano. El carrilero derecho parece que, juegue quien juegue, lo va a hacer regular. Sea Rosselli, o Dolci. Ninguno aporta cosas importantes, además jugaron partidos invertidos. A Rosselli le tocó atacar contra Emelec y lo hizo mal, a Dolci crear ante Independiente y no la tocó, además le ganaron su espalda con facilidad.

Leonel Vangioni, jugando con línea de tres, está mucho más pendiente de cubrir espacios y marcar que de ir hacia adelante. Ya nadie se interesa por él como carrilero zurdo, aunque su juego es correcto, perdió la profundidad que supo tener con Fernando Gamboa como entrenador y él era un jugador vendible .

De tres cuartos hacia adelante el problema es individual. Van apenas dos partidos y es posible que la pretemporada haya atentado contra la velocidad de Achucarro y el movilidad que necesita Boghossian para desmarcarse. A ellos se le agrega Formica, aislado de sus compañeros de mitad de cancha y poco efectivo al recibir la pelota. Una sola jugada con su sello se dio el domingo, fue una cortada perfecta para Achucarro. Nada más, muy poco para un jugador que dicen vale una fortuna.

En este marco es poco probable descifrar a qué juega Newell's. No es un equipo defensivo y contragolpeador como pueden ser Banfield, y en menor medida Colón. Pero tampoco tiene las variantes o agresividad de Vélez y Estudiantes. Por ahora sigue siendo ni. Y ni, es demasiado poco para ser protagonista en los dos frentes que debe competir.

Sin dramatizar, prestar atención

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por Gabriel Pennise

Cuesta imaginar un peor inicio de torneo para Central. Sólo faltó un gol de Jesús Méndez en su debut con Boca, o una victoria de Atlético Tucumán ante San Lorenzo.

Pero es bueno ir por parte. Ariel Cuffaro Russo quedó demostrado que es un técnico ideal para los dirigentes de hoy, nunca se opone a nada. Todo es reemplazable y nadie imprescindible. En el torneo anterior los errores manifiestos en el tiempo de armado del equipo (con Usandizaga veraneando en Europa) quedaron disimulados por el arranque de una campaña que pintó espectacular y terminó siendo correcta. La novela protagonizada por Luciano Figueroa duró 43 días y el jugador se quedó paseando en Genoa.

Esta vez, con la presencia de Manuel Usandizaga como manager canalla, el final fue el deseado. Lucho es jugador de Central, pero hay que ponerlo a punto. Dice Francisco Campillo que lo imagina en el banco ante Chacarita, cuarta fecha en el Gigante. Cuffaro mostró una reacción y aceptó al arquero uruguayo Jorge Bava, que nadie sabe a ciencia cierta que tal ataja, pero al menos trabajó de eso en Libertad de Paraguay y Atlas de México. Sirve, como alternativa para las dudas que genera Galíndez.

Fiel a su estilo sin red, dijo el Vasco grande "imagino dando la vuelta olímpica contra Vélez". Último rival de Central en el Clausura. También que iba a llegar un reemplazante para el puesto que dejó Jesús Méndez, algo que en definitiva no ocurrió. Aunque queda ésta semana para contratar un jugador libre.

Con Milton Caraglio en el banco se suplentes, apurando una pronta recuperación, y Figueroa de elegante gorra blanca, Central fue hasta Avellaneda para enfrentar al equipo que mejor se reforzó en el fútbol Argentina. Y la resultante del teorema fue clarita, paliza de Racing.

Galíndez no tuvo responsabilidades directas en ninguno de los tres goles, pero no atajó ninguna tampoco. Además se despachó con ir a patear un tiro libre, supuestamente apoyado por una decisión del técnico, que terminó estrellándose contra la barrera, en una acción difícil de comprender.

En el fondo faltó Braghieri y Valentini trnsitó un partido cargado de errores, Chitzoff es el clásico futbolista que hace lo que puede, Ambrosi va bien para adelante pero cuando lo encaró Hauche lo pasé hasta con facilidad. Con Burdisso no alcanza para cubrir todos los huecos.

En el medio Paglialunga sigue siendo el abanderado de la resistencia canalla, corre, se ubica bien, marca, entrega correcto, cuida el balón, nada más le falta el gol para ser el hombre orquesta. Ahora que no está Méndez lo pusieron a Astudillo (o lo que quedó del jugador que pintaba tan bien en Jujuy, hace más de una década) que es su antónimo, casi perfecto. No corre, no marca, no juega, está. Y punto. Núñez sigue siendo Núñez, y Gómez el pibe que juega un montón pero sufre en el carril derecho porque no hay otro para jugar en ese puesto

El panorama lo completaron De León y Zelaya, con el partido empatado tuvieron varias oportunidades, pero para ser fieles al momento de Central en que todo le cuesta tanto, las malograron. Es difícil para ellos saber que juegan porque los sabidos "titulares" no están del todo bien. Cuando Caraglio tenga ritmo de partido estará desde el arranque, y Figueroa jugará como llegue.

Esto recién empieza, Tigre está a la vuelta de la esquina, y viene mal de plantel y de juego. Es una oportunidad que no se puede dejar pasar.