Por Gabriel Pennise
En el fútbol asumir riesgos suele ser peligroso. En Central se vive una situación muy particular porque lo han hecho y la cosa salió más que bien. Sería redundar en el tema analizar lo vivido por Cuffaro Russo, su designación, los refuerzos que llegaron y no dieron resultados, y los que se pidieron y no aparecieron. Ya es parte de la historia. El tema, hoy pasa por el arquero. Puesto vital en un fútbol austero en donde no abundan los goles.
Encarar el Clausura con Hernán Galíndez como titular es un riesgo importante. Es sabido que Broun recién estará recuperado de su lesión en el segundo semestre del año. Galíndez cuenta con 22 años, y mide 1,85 de altura, como suplente parecía bueno. Cuando le tocó entrar en esa condición cumplió. Pero el día que atajó (Godoy Cruz en Mendoza) sabiendo que se jugaba la titularidad, fracasó. Y contó con dos oportunidades.
Él mismo fue quien sembró dudas sobre su capacidad para tan importante puesto. Acaso el más determinante desde la condición anímica, y aquel último centro en Mendoza fue una clara demostración de inseguridad. Algo que se multiplicó hasta generar terror en el encuentro ante Vélez, en el cual sus frágiles manos metieron adentro una pelota que iba afuera. Y un resultado controlado pasó a zona de peligro inminente.
Rápido apareció una sentencia: "Traer un arquero es una necesidad impostergable". Algo que recorrió la calle hasta que se estrelló contra la opinión de Hernán Castellano, entrenador de arqueros canalla. El Rifle admitió que, "Abbondanzieri es quien tiene que venir para cubrir el arco de Central, si no llega el lugar debe ser de Galíndez". Efectivamente el Pato no volverá a Arroyito, salvo atajando para Boca. ¿Gálíndez será titular, entonces?
Atendiendo que Cuffaro le otorgó el derecho de la opinión a Castellano, y el ex arquero salió a apoyarlo decididamente, puede afirmarse que el arco de Central será para Galíndez. Será, en definitiva, otro riesgo asumido por la dirigencia y el DT. Es que fue el propio Galínez quien se encargó de demostrar que no está preparado para tal misión.
El Rifle lo conoce más que nadie, su prestigio va con él. Para Galíndez, de confirmarse lo que hoy es una sensación, quedará conquistar la confianza de sus compañeros (primordial) y de los hinchas también. Condiciones debe tener, para que el cuerpo técnico lo banque. El pibe, al que además se lo vio alejado de la estética natural para el puesto, no puede fallar. Su puesto se lo impone, por ahora deberá pelear contra las dudas (con formato de lacerante murmullo) que él mismo supo sembrar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario